¿Estás harta de sufrir cada vez que vas a una boda por culpa de tus zapatos? Con estos tips no volverá a suceder.

Existen dos cosas aseguradas cuando se trata de asistir a un evento: mucho baile y pies extremadamente cansados. Al utilizar tacones en las bodas y modelos de zapatos estrechos, con punta o tipo sandalia, lo más probable es que tus pies terminen sufriendo las consecuencias después de ciertas horas de la noche. Debido a esto, es fundamental que conozcas algunos tips básicos que podrían ayudar a amortiguar el dolor para que te dediques únicamente a disfrutar de la celebración. Te compartimos los más importantes.

Primero la comodidad
Cuando vayas a elegir tus próximos zapatos para ir de boda, debes poner como prioridad tu comodidad. Sin importar qué tanto desees un par que luzca espectacular, de nada servirá si terminarás por quitártelos en cuanto se te presente la oportunidad. Además, si vas de largo lo más probable es que la mayoría de la gente ni siquiera note qué tipo de zapatos llevas. Opta por unos floss heels o unos mules de tacón corto o medio y lucirás estilizada, además de que estarás cómoda.
Invierte en unas almohadillas
En el mercado existen una gran cantidad de accesorios para amortiguar el daño que pueden ocasionar los zapatos cerrados, brindando confort y suavidad al instante. Lo mejor es que son fáciles de pegar y convertirán una suela rígida o un borde rasposo en todo un descanso.

Lleva un zapatos cómodos de repuesto
En la mayoría de las bodas suelen repartir pantuflas para permitirle a las invitadas descansar y sentirse cómodas. Sin embargo, hemos de admitir que el look final es todo menos chic. Para evitar deshacerte del glamour, la mejor opción será llevar unos flats cómodos que además luzcan bien con tu vestido. Llévalos en una maleta pequeña y pregúntale al personal del evento en dónde los puedes guardar para irlos a buscar en cuanto los necesites.

No te los quites
A menos de que hayas seguido nuestro consejo anterior y lleves un par de repuesto, es preferible que no te quites los zapatos. Esto se debe a que cuando los pies te duelen, generalmente se hinchan, lo que hará mucho más difícil y doloroso volvértelos a poner. Es preferible que te sientes unos minutos a que constantemente te quites y te pongas los tacones en las bodas.