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noah carlos: «soy una ‘bad bitch’; voy a hacer lo que quiero»

Noah Carlos reflexiona sobre cómo es navegar por la industria de la moda siendo modelo y viviendo fuera de la concepción binaria del género.

Noah Carlos está en Londres, en un lujoso sofá de terciopelo como si le hubiesen hecho entrevistas cientos de veces. Cada vez que cuenta una historia, se toca el pelo y abre los ojos como si su vida fuese una especie de escena de Gossip Girl (aunque de una forma menos malhumorada, afortunadamente). «Tienes una estrella en tus manos», declara. Está hablando de su etapa en el instituto, pero la frase funciona mejor ahora porque es verdad.

Noah —o @loserthrift en Instagram— forma parte de una nueva ola de modelos en la industria de la moda. Sí, son de género no binario, pero también son divertidos, francos y con una perspectiva de identidad que les hace realmente atractivos y una voz relevante sobre cómo los jóvenes juegan libremente con la identidad en 2019.

Según el pensamiento ‘millennial’, las redes sociales dañan nuestra salud mental y afectan nuestra percepción de la realidad. Pero Instagram hizo que Noah sobreviviese a la secundaria. Porque en el mundo ‘online’, con su aspecto salvaje y sus pies de foto ingeniosos, su poder queer refleja el de muchas personas jóvenes de género fluido en todo el mundo. «La segunda vez que me puse un vestido fue en el baile de invierno», recuerda. «Era un vestido de cota de malla con cuello halter y diamantes falsos. Me puse a bailar, a pasarlo bien. Pero la cota de malla es superfrágil, ¿verdad? De la nada, veo que empiezan a acercarse varios tíos del equipo de fútbol americano de la universidad. Empezaron a tirar del vestido y, de repente, el vestido se cayó…». Noah siguió bailando.

Este es el tipo de drama escolar que te puede llegar a joder por completo. Del tipo que quizás crees que solo ocurre en los pasillos de Chicas malas o en las fiestas de Euphoria —la serie de televisión favorita de Noah—. Pero para alguien no conforme con el género en un instituto conservador del Condado de Orange, las críticas por ser diferente se convierten en algo muy común. Especialmente cuando empiezas a expresarte a través de la moda.

«Voy a intentarlo con esto; cuesta cinco dólares y, si no funciona, lo vuelves a donar», explica. Este es el mantra de Noah, y así es como empezó a ponerse la ropa con la que sus compañeros no se atrevían. Cuando tenía 14 años, sus padres vivían de cheque en cheque, pero Noah, como cualquier adolescente, quería verse bien y quería ropa. Fue aquí cuando empezó a expresarse con el género, mirando entre los cajones de la beneficencia y buscando escapar del aburrimiento que gira en torno a la ropa masculina.

«En aquel entonces, a principios de la década de 2000, en términos de normas de género en la sociedad, no se podía hacer todo lo que se puede hacer ahora», recuerda Noah. «Pero una vez llegué al instituto, pensé: ‘¿sabes qué? A la mierda el sistema; soy una bad bitch, voy a ponerme lo que quiero y voy a hacer lo que quiero». Ahí nació una estrella.

Esta no conformidad se produjo con un conjunto de verdaderas dificultades en los pasillos del instituto estadounidense por excelencia de Noah, y mucha preocupación por parte de su madre (que ahora está encantada con el éxito de Noah). Sin embargo, en el mundo ‘online’, a su vez, Noah comenzó a prosperar. Su estilo «que le jodan al sistema» y sus perfiles en Depop e Instagram iban en auge. «Muchos modelos filipinos jóvenes me enviaban mensajes del tipo: ‘Dios mío, me encanta el mundo de los modelos y es genial ver un referente queer'».

La vida ‘online’ de Noah se convirtió en un espacio donde se celebraran las cosas que, en el instituto, se veían denigradas. Está claro que sus incendiarias historias de Instagram criticando a las personas que iban en su contra en la escuela podrían haberle costado una expulsión —un hecho con el que Noah sonríe descaradamente—, pero, como muchas de sus experiencias en el instituto, se lo toma con calma, porque siempre supo que le esperaban grandes oportunidades.

«Las cosas duras son las te hacen ser quien eres», dice Noah. «Si no pasara por eso, no creo que tuviese esta seguridad». Y ahora, esta seguridad se traduce en su papel en la moda. «Estoy aquí para vender una prenda, y puedo hacerlo tan bien como una chica cis blanca, pero si no me contratas, nunca lo sabrás», agrega. Como cualquier modelo, el objetivo de Noah es hacer un gran trabajo cargando con su propia historia. Pero también es consciente de la representación que potencialmente ofrece en un sistema de moda que cada vez está menos obsesionado con el binarismo y en el mundo en general. Sin embargo, Noah es consciente de la línea que separa el ‘token’ [es decir, apostar por la diversidad por moda o para no recibir críticas] de la representación.

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